Vístete para la ocasión
Si eres casada o estás comprometida empieza por la comodidad, que no quiere decir salir como recién levantada. Acuérdate que allí también te puedes encontrar con tu jefe, compañeros de trabajo, amigas y hasta esa odiosa vecina que chismosea todo. ¿Qué tal unos jeans con tenis, o un pantalón de dril con zapatillas bajas?
Si eres soltera, y estás en busca de opciones, no olvides que el supermercado puede ser un lugar perfecto para encontrar un hombre juicioso, hogareño y organizado. La recomendación: ropa sexy pero cómoda e informal y preferiblemente escoger la noche para visitarlo.
Aprende a ir con el indicado
Si tienes niños pequeños lo óptimo sería no llevarlos. Se cansan muy rápido y pueden hacer que tu cuenta aumente con sus antojos. Si no lo puedes evitar, negocia
con ellos antes de salir de casa, qué se puede comprar y qué no; puedes, una vez en el súper, montarlos en el carrito, llevarles un juguete o dejarlos en las zonas recreativas especialmente diseñadas para que se diviertan.
Y si estás sola y te da un poco de pereza ir, puedes hacer plan de compras con una amiga, hermana o madre. Esta idea es incluso beneficiosa para tu bolsillo pues podrás comprar al por mayor para varios hogares y así todo te saldrá más económico.
Sólo si tienes un sol de hombre, y podríamos decir, un poco extraterrestre, podrás ir con él. La mayoría de ellos optará por ponerse de mal humor, cansarse muy rápido y apresurarte para que compres lo que primero aparezca. Si no hay más remedio y te acompaña, opta como con los niños: déjalo en la sección como la de tecnología o en la de revistas y periódicos.
Seamos sinceras, un poco de cultura no le hará daño. Si lo haces así, no oirás ninguna queja.
Haz tu presupuesto
Una lista de lo que vas a comprar te ahorrará dinero y tiempo. Puedes, durante una semana, 15 días o un mes, colocar en tu refrigerador una hoja donde vayas escribiendo lo que necesitas, para que cuando sea la hora de ir al supermercado ya la tengas lista.
activa te sugiere que idees un menú semanal o mensual basado en lo que le gusta a tu familia y los productos de cosecha que se consiguen más baratos. Puedes invitar a los niños a crear platillos que les gusten para el menú y ser los chefs de tu casa.
Huye del “pecado”
Dicen algunos que “el diablo es puerco”, pero ¿por qué tiene que aparecerse aun en el supermercado?
Puede ser imaginación, pero mira la entrada: un puesto de chocolates finos, donas, empanadas y café. Sigues para empezar tu recorrido y encuentras en cada pasillo una degustación de pan, galletas, dulces, yogur, embutidos y hasta licor.
Y si acaso pudiste pasar de largo por esas tentaciones, pues llegas a los ‘pasillos prohibidos’, que han sido estratégicamente ubicados para que cuando estés comprando los cereales, se aparezcan mágicamente en frente tuyo las golosinas y ponqués que tanto te gustan y engordan. Ten cuidado, pues todo está hecho para hacerte “pecar”. Es típico que si, por ejemplo, buscas alimentos “bio”, justo en frente encuentres las comidas precocidas, listas para pasar al microondas.
Si llevas una lista probablemente será más fácil, y si cometes algún ‘pecado’ no te estreses, la caminada de una o dos horas por el supermercado lo compensará.
Consiéntete un poquito
Planear no es malo, pero exagerar tampoco. Deja cada mes en tu presupuesto un lugar para tus antojos y necesidades. Un regalo cada mes para ti, no te hará pobre y sí te llenará el alma. Piensa en:
• Una Coca-Cola con hielo para cuando te dé mucha sed.
• Una bebida energizante para esos días de poca energía y mucha exigencia.
• Un chocolate para la depresión.
• Una tratamiento extra para el cabello cuando quieras verte mejor.
• Una crema de café para animarte un viernes.
• Unas nuevas medias veladas muy sexys para sentirte deseada.
• Un jabón exfoliante de aroma exótico para compartir
Evita los errores imperdonables
Faltas como estas pueden hacerte gastar mucho dinero, generarte arrepentimiento por semanas y gastar tiempo, que para los supermercados es oportunidad de que gastes más y más.
• Nunca vayas sin haber comido bien o con hambre
Está demostrado que cuando vamos al supermercado con apetito no saciado compramos más de lo debido. Las donas de la entrada, los embutidos o los dulces que nos apasionan y que no están incluidos en la dieta, pueden entrar al carro de compras sin ningún remordimiento.
• Evita ir los fines de semana
No sólo estará lleno, habrá gente estresada, las cajas estarán a reventar y para colmo lentas; además, tenderás a comprar productos que no necesitas y de los que habrá degustaciones y promociones por doquier. Y si de servicio se trata, todo será un caos.
• No te fíes de las puntas de góndola
Las marcas han pagado grandes sumas de dinero por estar allí, porque saben que la gente optará más fácilmente por ellas, pero pueden no ser productos en oferta. activa te sugiere que des una caminata juiciosa por los pasillos. Tal vez encuentres productos mejores y más económicos.
Crea un balance en tus compras, toma en cuenta los consejos y deja presupuesto para ti. Puede que de pronto incluso encuentres en algún pasillo el amor adicional a lo que estás buscando.